El precio de los combustibles no deja de subir pero lo que en realidad encarece el precio final son los impuestos sobre la gasolina y el diésel

Tanto cuando nos disponemos a repostar combustible en nuestro automóvil como cuando transitamos cerca de una estación de servicio, muchos tenemos la costumbre de fijarnos en los marcadores que anuncian el precio de la gasolina y del gasóleo.

Unas cantidades que, lejos de rebajarse, tienen de ascender de forma habitual, salvo en épocas en las que llenar el depósito de gasolina o diésel ha sido más barato que, por ejemplo, en las fechas en las que estamos.

A lo largo de los años, el precio del barril de petróleo no solo ha subido su cotización sino que los impuestos sobre los carburantes han sufrido modificaciones, la última afecta al año 2019 tras la aprobación, en 2018, de la Ley de Presupuestos Generales del Estado.

Si, además, le sumamos un contexto internacional donde se prevé una crisis del petróleo, que algunos vaticinan peor incluso que la sufrida durante la década de los años 70 del pasado siglo, a causa del atentado terroristas en Arabia Saudí contra las intalaciones de la petrolera Aramco, todo hace indicar que el precio de la gasolina y del diésel subirá en las próximas semanas hasta máximos alarmantes.

¿Cómo se marca el precio de la gasolina?

El coste final que paga el consumidor por un litro de gasolina depende casi, en su mayoría, del Estado.

De inicio, en los presupuestos generales anuales que establece un gobierno nacional, se marca un precio fijo por el que el mayorista vende el combustible.

Para 2019 el coste de venta al por mayor de la gasolina se marcó en 403 euros por cada 1.000 litros de gasolina, o, lo que viene a ser la equivalencia de 0,403 €/L, o de 447 euros por cada mil centímetros cúbicos de gasóleo, esto es, 0,447 €/L.

Este precio de partida se fija dependiendo de la cotización internacional del barril de petróleo, el barril Brent para España, costes de refinación y transporte.

A partir de ahí, se añaden los siguientes impuestos:

  • Impuestos sobre Hidrocarburos: lo conforman la suma del Impuesto Estatal General, el Impuesto Estatal Especial y el conocido como Tramo Autonómico.
  • Impuesto de Valor Añadido

gasolina o diesel¿Cuántos impuestos se paga en la gasolina?

Respecto del primer impuesto, el de Hidrocarburos que aglutina otros tres, supone una cantidad fija por litro de 47,27 céntimos en la gasolina y de 37,9 para el caso del diésel.

El famoso gravamen a los tratados como artículos de lujo, el Impuesto de Valor Añadido, o IVA, al margen de clasificar a los carburantes como productos de consumo prescindible, se establece desde el 1 de noviembre de 2012 en el 21 por ciento.

Si aplicamos estas cantidades fijas o porcentajes al precio medio ponderado de la gasolina durante el pasado mes de agosto de 2019 de 1,319 €/L supone que, el 53 por ciento del precio de la gasolina corresponden a los impuestos, el 31 % es el coste al por mayor del producto y que el 16 por ciento son los costes de distribución y márgenes de beneficios, cantidad con las que las gasolineras manejan para ofrecer el precio que fijan sus rótulos.

En el caso del gasóleo, el 49 por ciento del precio medio del litro de carburante en agosto de 2019 (1,212 €/L) deriva de los impuestos, el 37 del coste al por mayor y el 14 a los márgenes de beneficios y costes de distribución.

En conclusión, podemos asegurar que, prácticamente la mitad de lo que se pague repostando gasolina o diésel son impuestos aplicados sobre los carburantes directamente asumidos por el consumidor y fijados por el gobierno de turno a través de los presupuestos generales y de las herramientas de fiscalización del estado.

 

Fuente: Asociación Española de Operadoras de Productos Petrolíferos