Los jóvenes se gastan de media 650€ para sacarse el carné de conducir. Pero, ¿es fácil? Te contamos las claves para aprobar el examen a la primera.

Tener la licencia de conducir es algo que parece casi obligatorio en nuestro país. No tanto a nivel práctico (que también) sino más a nivel social. Parece que aquél o aquella que no tenga el carné, es alguien raro. Por suerte no es así y mucha gente sin este permiso, se mueve con soltura con el transporte público de su ciudad. Pero para todos aquellos que buscan aprobar a la primera sin dejarse un dinero, están en el sitio adecuado. Aquí te contamos algunas claves para poder ser apto a la primera.

Cada año se suman cientos de miles de conductores nuevos

Según FACUA sacarse el carné, de media y aprobando a la primera, le cuesta a un joven español casi 700€. Este precio varía en función del lugar donde realicemos el examen ya que las tasas, las clases y la matrícula varían en función de la Comunidad Autónoma. Cuenca es la provincia más cara mientras que Granada es la más barata, con una diferencia de precio entre sí del 106%.

La cifra exacta es 650€. Este dato puede parecer poco a gente que viva, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid donde haciéndolo todo bien, con pocas clases y aprobando a la primera, puede gastarse cerca de los 800€. Pero bueno, como decíamos, es una media general de España. Y no deja de ser una cantidad alta, más de medio sueldo de muchos españoles.

Trive, único Marketplace multimarca en España que permite encontrar, probar y comprar un renting de un coche 100% online, hace un repaso a los cambios que introducirá la DGT durante 2020. Apoyados en este estudio y análisis, os contamos cuáles son esos cambios y qué maneras hay para afrontarlos. Dichas modificaciones afectarán a más de 300.000 nuevos conductores que cada año, de media, consiguen la licencia de conducir.

Qué cambios son esos

Desde este mismo año, durante el examen de conducir, los agentes de la Guardia Civil podrán ser también examinadores. ¿Cómo es esto? Durante lo que dure la prueba, si nos cruzamos con algún agente, podrán detenernos y hacernos preguntas para comprobar nuestros conocimientos tanto teóricos como prácticos.

Para poder presentarnos al examen práctico, habremos tenido que asistir a un mínimo de 8 horas de clases teóricas. Pero una de las cosas buenas de estos cambios, es que se permitirá al examinado utilizar las tecnologías de ayuda a la conducción que monte el coche. Se podrá hacer uso de la ayuda de arranque en pendiente, sensores de aparcamiento o frenado de emergencia (esto último mejor no llegar a utilizarlo en un examen).

Consejos para aprobar a la primera

Una de las claves es querer sacarse el carné. En ese caso, si te lo propones y te gusta, difícilmente te va a costar aprobar. Pero calma, este no es un consejo, solo una introducción. Para aquellos más reacios o perezosos  aconsejamos apuntarse a una autoescuela que esté lo más cerca posible de casa y con los horarios que mejor nos vengan. Cuantos menos motivos tengamos para no ir, mejor.

El segundo consejo es que hay que ir a clase aunque pensemos que no hace falta. Es cierto que ahora ya es obligatorio asistir un mínimo de horas, pero de no serlo, hay que hacerlo igualmente. Retenemos mejor las cosas si nos las explican y si las vemos en clase. Mucho mejor que estar en nuestra casa empollando el libro y haciendo test en el móvil.

Menos es más. Esta afirmación no se da siempre, pero en muchas ocasiones es una gran verdad. A veces nos queremos presentar al examen antes de tiempo porque creemos que vamos sobrados. Tanto en el examen teórico como en el práctico, es preferible dar una clase más, aguantar una semana más y gastarnos un poco más, con tal de ir al examen con unas garantías de aprobar de casi del 100%. Si vamos antes de tiempo y suspendemos, el desembolso para la segunda convocatoria nos hará mucho daño al bolsillo.

Y, por último, el día de la verdad. Una premisa básica a la hora de afrontar el examen práctico con mayor seguridad es conocer la zona del examen. Es cierto que no sabemos por dónde nos mandará el examinador pero el profesor de nuestra autoescuela sabrá de sobra las zonas más probables. Por ello, es bueno hablar con él para que las clases sean siempre por todas las zonas susceptibles de examen.

La clave definitiva

Y sin duda la clave más importante es la de “exagerar” todo lo que hagamos. En el buen sentido claro. Tómate tu tiempo para colocar el asiento, el espejo y todo lo que te vaya a hacer tu conducción más llevadera y confortable. Una vez rodando, presta atención a la vía y haz movimientos y gestos ligeramente exagerados para que el examinador se percate de que tu máxima prioridad es controlar el 100% de las cosas que suceden en la vía. Los examinadores muchas veces pueden darte indicaciones trampa para comprobar ese estado de concentración. Si se hace todo lo que hemos comentado, el examen puede aprobarse sin mayores complicaciones. Siempre y cuando claro, los nervios no nos jueguen una mala pasada.