De momento las alternativas son pocas, pero el coche de hidrógeno puede ser una de las soluciones a movilidad del futuro cuando no existan reservas de petróleo. Aquí te damos algunas claves para entender cómo funciona el coche del futuro.

Últimamente el hidrógeno parece haber perdido algo de protagonismo tras el empuje que vienen experimentando los coches eléctricos. Pero tanto el Hyundai Nexo como el Toyota Mirai han dejado claro –y antes ya lo hicieron otros– que el coche de hidrógeno es viable.

La tecnología existe, y funciona. Actualmente sería posible poner en el mercado coches capaces de funcionar con hidrógeno que solucionarían de un plumazo los problemas de la limitada autonomía y los elevados tiempos de recarga que necesita un coche eléctrico. ¿El problema? Pues el principal, hoy por hoy, es la falta de infraestructura.

Existen estudios que demuestran que es posible reconvertir gasolineras actuales eh futuras “hidrogeneras”, estaciones de servicio en las que repostar hidrógeno. Ahora solo falta que se apueste por ello. Todo llegará…

Pero: ¿qué es y cómo funciona un coche de hidrógeno? Vamos a ver algunas de las claves de esta tecnología.

La pila de combustible: generar electricidad a bordo

Los coches de hidrógeno llevan a bordo una “pila de combustible”, encargada de combinar el hidrógeno almacenado en los depósitos a bordo del vehículo con el oxígeno que se encuentra en el aire. Se produce una reacción química en el interior de la pila que vendría a ser como una electrolisis a la inversa: los productos que resultan de este proceso son electricidad, que se utiliza para mover el motor eléctrico que propulsa al vehículo, y vapor de agua.

De hecho, vapor de agua es lo único que un coche de hidrógeno emite por el tubo de escape. Aquí tienes una prueba reveladora: Mireia Belmonte enfrentándose al reto de respirar en una burbuja el gas emitido por el escape de un Hyudai Nexo.

El coche de hidrógeno frente al coche eléctrico

Las principales ventajas de un coche de hidrógeno frente a uno eléctrico son la autonomía y el tiempo de recarga. Aunque en este caso, más bien deberíamos decir “repostaje”. Aquí puedes ver cómo se reposta un coche de hidrógeno. La operación es similar a la de hacerlo con un coche de gasolina o de gasóleo: en un surtidor especial lleva aproximadamente entre 3 y 5 minutos.


En función de la capacidad del depósito de hidrógeno, la autonomía de un coche de este tipo puede superar fácilmente los 500 km, a los que hay que sumar los kilómetros que puede recorrer el coche con la carga almacenada en las baterías tras estar el vehículo enchufado. En efecto, un coche de hidrógeno también puede tener esta funcionalidad, como los híbridos enchufables, y recargar sus baterías enchufado a la red eléctrica.

¿Cuánto gasta un coche de hidrógeno?

Actualmente, el coste por kilómetro es alto porque el hidrógeno es caro. La clave estará, en el futuro, en la capacidad para llegar a abaratar el coste de la producción y el suministro de hidrógeno. A modo de ejemplo, con la tecnología actual un coche de hidrógeno puede consumir en utilización real en torno a 1 kg de hidrógeno por cada 100 km recorridos. Y el hidrógeno tiene un precio en torno a los 10-11 euros el kilogramo. El objetivo a medio o largo plazo es reducir este precio a menos de la mitad.

¿Es seguro un coche de hidrógeno?

Teniendo en cuenta que el hidrógeno como combustible es un gas inestable y explosivo, la duda es razonable. Para almacenarlo en depósitos y que sea utilizable se puede hacer a altas presiones, de unos 700 bares, o a temperaturas muy bajas, de 273 grados bajo cero. Por ello se necesitan depósitos especiales. Pero ya existe una tecnología segura para almacenar y transportar en hidrógeno en un coche con pila de combustible, y hacerlo de forma segura.

El Hundai Nexo, sin ir más lejos, es el primer coche de hidrógeno que se ha sometido a los test de choque de EuroNcap, superando la prueba con la máxima calificación.

¿Cuándo podré comprar un coche de hidrógeno?

Entre la marcas más activas y que tienen desarrollada esta tecnología encontramos a Mercedes y a General Motors. Audi también ha presentado prototipos capaces de pasar a la serie con mínimas adaptaciones en cuanto fuera necesario. Y Honda marcó el camino durante años con su Honda FCX, que se comercializó en una pequeña serie entre 2009 y 2011. En esa fecha, Mercedes y Opel tenían planes de poner en el mercado sus coches de hidrógeno para 2015, pero finalmente retrasaron sus planes.

En la actualidad, ya se pueden comprar coches de hidrógeno como el Hyundai Nexo o el Toyota Mirai. Ambos fabricantes ya han matriculado alguna unidad en nuestro mercado, aunque su presencia es meramente testimonial. Renault también ha apostado por el hidrógeno en su gama de vehículos comerciales. La tecnología del hidrógeno, incluyendo una oferta variada de vehículos con este combustible y una red de suministro adecuada, podría empezar a ser importante en 2030.

¿De dónde se extrae el hidrógeno?

Esta es otra de las ventajas del coche de hidrógeno: el combustible utilizado, hidrógeno, se encuentra libre en la naturaleza, y puede extraerse del agua, por lo que es un recurso abundante. Se obtiene mediante electrolisis, que sí es un proceso costoso… y que requiere energía eléctrica. Pero si para producir esa electricidad y producir hidrógeno de forma sostenible se utiliza energía solar, centrales fotovoltaicas o energía eólica, la ecuación empieza a tener sentido.