Decenas de coches de lujo valorados en más de 6 millones de euros han sido destruidos en Filipinas. Es un intento más de este país para combatir la corrupción y la importación ilegal de vehículos.

La verdad es que combatir la corrupción y las actividades ilícitas, siempre es una buena idea. Sin embargo, no es fácil ver el vídeo donde se puede observar la destrucción de unos cuantos coches de lujo que a cualquiera de nosotros nos encantaría tener.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha ordenado la destrucción de decenas de coches de lujo valorados en más de 6 millones de euros. Aquí tenéis el vídeo ofrecido por BBC News, para que podáis ver esta “sangría”con vuestros propios ojos:

Al presidente no le gusta nada la idea de ver como muchos coches de lujo son importados a su país ilegalmente, para que, de este modo los ciudadanos puedan evadir los abusivos impuestos de los que goza este país. Está intentando hacer de este “espectáculo” un símbolo contra la corrupción, y desde luego, cuanto menos, no pasa desapercibido.

Cualquier modelo que supere los 65.000€, haciendo las pertinentes conversiones con la moneda filipina, se le cargan un 50% de impuestos en base al valor total del coche. Los coches eléctricos, sin embargo, están exentos, mientras que los híbridos solo pagan el 50% de estos abusivos impuestos.

Esto no solamente motiva a la sociedad a no comprar coches que utilicen combustibles fósiles, sino que para muchos que sí están interesados, fomentan la importación ilegal de otros países para no pagar tantos impuestos. Una situación que puede llegar a ser comprensible si te ves obligado a pagar el 50% más del valor de un coche de lujo que ya de por sí no es nada barato.

Esta última destrucción de 68 coches podría haberse evitado si el gobierno hubiese decidido vender los coches fuera de sus fronteras y de esta manera rentabilizarlo, en vez de optar por la destrucción sin piedad de estos coches. Muchos de los vehículos que vemos en las imágenes son coches raros, algunos incluso clásicos y otros son tan especiales que es una auténtica pena ver este triste final para ellos.

Más extraño sin embargo, es que casi todos los vehículos que aparecen en estas imágenes son relativamente “viejos”, es decir, no son los últimos modelos de las marcas. De hecho, no hay un solo coche moderno, una anomalía extraña que puede hacer pensar que todo estuviese preparado.

Intenta no morderte mucho las uñas viendo como un Lamborghini Gallardo, muchos Porsche 911, Mercedes y coches de colección son destruidos sin vacilación y sin mostrar piedad. El presidente Duterte no sería quizás la mejor persona a la que dejarle tu coche un fin de semana…