A la hora de comprar un vehículo, ya sea nuevo o de segunda mano, conviene tener en cuenta si utiliza cadena o correa de distribución, así como sus intervalos de mantenimiento.

Cuando hablamos sobre qué tipo de distribución lleva nuestro motor, muchas veces no somos conscientes de la importancia que tiene este elemento del motor, ni de lo que implica un mal mantenimiento. Vamos a intentar aclarar de manera muy sencilla lo mas importante de este componente.

Lo primero que debemos saber es qué es la distribución, ya sea por cadena o por correa, de nuestro motor, y por qué es necesario este elemento.

La distribución de un motor controla el movimiento de los árboles de levas (normalmente ubicados en la culata), que a su vez se encargan de accionar las válvulas que permiten que se lleven a cabo las distintas fases de las que consta un motor de combustión. Entre ellas, la fase de admisión de la mezcla aire-carburante (o de aire si es un motor de inyección directa) y la fase de escape para expulsar los gases quemados. Esta distribución se produce mediante la sincronización con la rotación del cigüeñal y el movimiento de los pistones.

Por lo tanto, la función de dicha correa o cadena es la de transmitir movimiento de culata a bloque. Su diferencia principal es constructiva.

  • Correa. Es una tira fabricada de caucho, goma y nylon, con una cara lisa (parte exterior) y una cara dentada (parte interior) para acoplarse a las poleas de la culata y del cigüeñal.
  • Cadena. Fabricada de aleación de metal, y muy similar a una cadena de una bicicleta pero mas robusta, engranara en los piñones de la culata y cigüeñal.

Hasta ahora ya sabemos, que es y para que sirven tanto la correa como la cadena de distribución. Pero, a efectos prácticos, ¿cuál es la diferencia?

Correa de distribución

Como ya hemos dicho, esta fabricada de caucho, goma y nylon. Por lo tanto, y para no tener problemas en nuestro motor, deberemos hacerle un mantenimiento que, según nos marque nuestro fabricante, oscilara entre los 80.000 y los 220.000 km aproximadamente. El uso y la climatología, también hará oscilar este periodo.

Ojo, porque todos los fabricantes marcan un plazo de sustitución de la correa de distribución también por años, normalmente 10, a los que hay que proceder al cambio aunque no se llegue a los kilómetros. Esto es así porque la correa sufre deterioro por “envejecimiento” de los materiales. Muchos usuarios no tienen en cuenta este período de mantenimiento con la excusa de que hacen pocos kilómetros. Y al final, pasa lo que pasa.

Entre las ventajas de la correa, por el material en el que está construida, normalmente el ruido que desprenderá en funcionamiento, será mucho menor que el de una cadena, por lo que conseguiremos que los dB de nuestro motor sean mas reducidos. Otra ventaja es constructiva. La correa permite más flexibilidad que la cadena a la hora de utilizar su movimiento para accionar otros elementos del motor, como puede ser el alternador.

Entre las desventajas, como ya hemos señalado, su mantenimiento. El mayor problema con el que nos podemos encontrar si nuestro motor monta correa de distribución y no se realiza correctamente es a su rotura, teniendo unas consecuencias fatales para nuestro motor. Y es evidente, que las correas, por desgaste o deterioro y si no estamos atentos a cuando hay que sustituirla, nos podemos encontrar con este disgusto.

El precio medio de un cambio de correa de distribución en un coche compacto, y dependiendo mucho de cada fabricante, está en torno a los 800 euros. No solo está recomendado el cambio de la correa, también se recomienda el cambio de los tensores y, en muchos casos, es necesario sustituir al mismo tiempo la bomba de agua.

Cadena de distribución

Al estar fabricada de una aleación de metal, el desgaste que sufre una cadena es mucho menor que el de una correa. Por lo tanto los intervalos de sustitución, y dependiendo del fabricante, son a partir de los 250.000-300.000 km, y por pura precaución. En la mayoría de los coches modernos duran toda la vida del motor. Pero ojo, eso o quita que también tengan su mantenimiento.

También es normal encontrar motores con distribución mixta, como el de la imagen inferior, en el que se utiliza una cadena y piñones.

En el apartado del ruido, la cadena sale claramente desfavorecida, ya que el roce entre el metal de la cadena y los piñones es mucho mas audible y en coches veteranos en kilómetros, el desgaste hará que se aprecie todavía mas. No es una desventaja determinante, pues en la actualidad se utilizan paneles insonorizantes en el vano motor y en el habitáculo que hacen que esta ventaja pase a un segundo plano.

En cuanto a la fiabilidad, la cadena esta a años luz de la correa, ya que los casos en las que hay rotura de cadena son un porcentaje muy reducido. La consistencia de los materiales y los pocos problemas de tensiones, desgaste o desperfectos hace que la cadena sea prácticamente para toda la vida útil del vehículo. Eso sí, conviene hacer comprobar de forma periódica su estado y, sobre todo, el de los mecanismos (poleas, rodillos, muelles) que la mantienen tensa.

En el apartado del coste que nos supondría el cambio de cadena, cabe mencionar que por desgaste en ocasiones deberemos cambiar los piñones (alrededor de 500 euros) o la propia cadena (de 800 euros hacia arriba).

Por lo tanto, podemos decir, que pese a que cada una tiene pros y contras, la opción de la cadena gana esta batalla, por apenas requerir mantenimiento, porque su fiabilidad, hace que, prácticamente, nos podamos olvidar de este elemento de nuestro motor. Solo los motores con gran cantidad de kilómetros tendrán que pasar por taller. Y en algunas ocasiones, reajustando o tensando, resolveremos el problema.

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