La tecnología acaba afectando a todo tipo de sectores, por eso se ha implementado satisfactoriamente la versatilidad de la impresión 3D. Esta vez el protagonista es Bugatti con pinzas de freno de titanio construidas mediante esta tecnología.

Bugatti es una de las marcas referentes en lo que a lujo, deportividad y exclusividad se refiere dentro del sector del automóvil. Siempre intentan utilizar las últimas tecnologías y ofrecer las características más novedosas al cliente.

Este motivo ha impulsado al prestigioso constructor a utilizar la tecnología 3D para construir unas llantas de titanio que acompañarán a alguno de sus espectaculares modelos.

Uno de los objetivos en lo que a experimentación con la tecnología 3D se refiere reside en la búsqueda de la disminución de peso en sus modelos. Este tipo de tecnología permite experimentar más fácilmente con los distintos materiales, obteniendo el producto exacto en unas pocas horas.

El titanio es un metal increíblemente duro a la par que ligero y además, soporta eficazmente el calor, lo que es evidentemente perfecto para el desempeño que se pretende sacar con él.

Se van a probar con el Bugatti Chiron, uno de los modelos más extremos y exclusivos que ha ofrecido el constructor. Lo realmente importante de esta inclusión sin embargo, es el hecho de convertirse en la primera vez que se utiliza la tecnología 3D para incluir un componente en un vehículo.

Hace unas semanas la compañía HRG mostró sus llantas de titanio, las cuales, habían sido impresas también utilizando una tecnología similar, consiguiendo una fiabilidad superior y un menor coste de producción. Por supuesto su precio también se vió reducido.

Para comprobar la efectividad de las pinzas de freno, el constructor las ha puesto a prueba mediante una serie de exhaustivas pruebas. Las pinzas de freno simulan una velocidad de giro similar a la que producirían a 400 km/h.

Una vez la pinza aplica toda la fuerza posible para conseguir frenar, la temperatura aumenta sustancialmente hasta el punto de llegar a la nada desdeñable cifra de 1.000 grados.

Aquí tenéis el vídeo en cuestión donde se pueden ver dichas pruebas: