Los dos consorcios fabricarán algunos de sus coches eléctricos compartiendo la misma plataforma

Recientemente hemos recogido la intención del consorcio de marcas de BMW de ofrecer, desde ahora hasta 2021 al menos cinco nuevos coches eléctricos.  Más adelante, hasta 2025, toda la gama deberá tener un modelo eléctrico o, al menos, híbrido. Entre los nuevos eléctricos está el futuro BMW i2.

Este coche vendría a sustituir o, al menos, a compartir espacio común con el actual y precursor de los automóviles eléctricos de BWM. Un utilitario de corte urbano, práctico y con capacidad para desenvolverse por el tráfico de la gran ciudad y con cierta capacidad de desplazamiento por vía interurbana.

Con esas exigencias nació el concepto del BMW i2. Y, compartiendo estas características, Daimler, consorcio al que pertenecen Mercedes-Benz o Smart, entre otros constructores, se suman las intenciones del otro gran grupo automovilístico alemán respecto del futuro de la automoción electrificada.

Nuevo BMW i3s 2018Un BMW con genes de Daimler

Es por ello que el BMW i2 compartirá la arquitectura de la plataforma para vehículos eléctricos. De hecho, tras el acuerdo entre BMW y Daimler sobre conducción autónoma, parece que el buen entendimiento entre ambos grupos pasa por compartir gastos y abaratar costes de producción y, para ello, la fabricación de modelos bajo la misma estructura es vital.

Respecto del próximo BMW i2, parece ser que BMW ya ha descartado la carrocería de fibra de carbono que conforma el actual BMW i3 y que, además de reducir el peso, encarece el producto, haciéndolo menos competitivo, económicamente que otros rivales, en cuanto disponer de mayor autonomía del coche eléctrico se refiere.

Por eso, el nuevo compacto debería tener una capacidad de almacenamiento y de consumo de electricidad que le permitiera, cuanto menos, recorrer 300 km con una recarga y, fijar un precio para el BMW i2 de no más de 30.000 euros, al menos en Alemania.

La perspectiva de Daimler

Desde la perspectiva de Daimler, estaríamos hablando de un modelo para Mercedes-Benz y para posiblemente Smart. Mercedes-Benz podría incluir un coche eléctrico equivalente al BMW i2 de tal forma que compitieran pero que fueran productos diferenciados, capaces de convivir y de poner en el mercado hasta medio millón de unidades en común con BMW.

En el caso de Smart, la complicada situación del fabricante que pasa por, primero, cesar la producción de vehículos con motor tradicional de gasolina o gasóleo en favor, solo, de coches eléctricos, parece estar en uno de sus peores momentos ya que Daimler incluso se planteó una hipotética desaparición de la marca antes del acuerdo con el grupo inversor chino Geely, dueño de Volvo, Polestar o Liynk & Co., entre otras.

En cualquier caso, la viabilidad de las opciones sobre Smart no prevalecen sobre las de el futuro coche eléctrico compacto de Mercedes-Benz que verá como se añade a su catálogo de la gama de vehículos eléctricos EQ un nuevo miembro desarrollado en común con BMW.