Las averías más frecuentes en los diésel

Las averías más frecuentes en los diésel

Las averías más frecuentes en los diésel

Escrito por: Alvaro Avilés    31 diciembre 2019     5 minutos

Los diésel destacan por sus bajos consumos aunque también tienen contras, por lo que te contamos cuáles son las averías más frecuentes en los diésel

Los vehículos diésel siempre han destacado por sus bajos consumos y su contundente respuesta cuando le exigimos. Sin embargo, también tienen contras, por lo que te contamos cuáles son las averías más frecuentes en los diésel

Durante los últimos meses, los vehículos diésel han sufrido una auténtica campaña de acoso y derribo que ha hecho que sus ventas caigan en picado y que algunas marcas como Honda se despidan de estos motores en los próximos años. Nosotros nos hemos hecho la pregunta definitiva, ¿Qué contamina más: un coche diésel o gasolina?

Antes de esto, los coches alimentados por gasóleo eran los best sellers en nuestras carreteras gracias a sus menores consumos. Sin embargo, sus mecánicas son más complejas que las de los vehículos de gasolina, por lo que vamos a contaros cuáles son las averías más habituales de un diésel y qué podemos hacer para intentar evitarlas.

¿Cuáles son las averías más habituales en un diésel?

Inyectores

Los inyectores sucios son uno de los enemigos habituales en coches con ciertos años o kilometrajes en su odómetro. Este incorrecto estado provoca una mala combustión, de modo que los consumos de nuestro coche suben notablemente y puede que empiece a escupir humo negro.

La suciedad en los inyectores se provoca por la acumulación de residuos en los orificios de los mismos, por lo que se produce una mala gestión del combustible. Esta anomalía puede darse por distintos motivos: hacer un uso agresivo del coche cuando está fuera de temperatura, conducción continuada a bajas revoluciones, mala calidad del gasóleo o presencia de aceite en la cámara de combustión.

Si queremos evitar una avería en los inyectores, es necesario estar alerta y cuidar el estado de los filtros de nuestro coche así como sus niveles de lubricante. Además, debemos estar pendientes del humo que expulsa el tubo de escape, puesto que si ves nubes negras puedes dar por seguro que algo no funciona en la combustión de tu coche.

Filtros antipartículas o FAP

Este es uno de los principales enemigos en los coches diésel de los últimos años, por lo que ya le dedicamos un reportaje donde os dimos algunos consejos si quieres evitar averías en el filtro de partículas diésel.

El principal motivo por el que los filtros antipartículas dan problemas se debe a la acumulación de partículas en los mismos que no llegan a quemarse, puesto que dependiendo de la cantidad, pueden dejar a nuestro FAP fuera de combate.

Si nuestro coche tiene filtro antipartículas, es importante saber que el motor cambia su comportamiento para aumentar la temperatura de la combustión y así incinerar estas partículas nocivas. Por ello, debemos respetar este proceso y no detenerlo bruscamente, puesto que de esta manera se acabará obstruyendo y te verás obligado a visitar al mecánico.

Otros consejos convenientes para un correcto cuidado de este delicado elemento es evitar la conducción urbana en exceso. El motivo es que para que nuestro coche altere la temperatura de combustión y queme estas partículas, debe circular en un espectro de revoluciones de entre 2.000 rpm y 3.000 rpm durante unos minutos seguidos, algo que en ciudad es prácticamente imposible.

Averías que no tienen los coches eléctricosVálvula EGR

Hace unos meses ya te explicamos qué es la válvula EGR y para qué sirve y hoy la rescatamos para añadirla a esta lista de las averías más frecuentes en un coche diésel. Sin embargo, el problema no es específicamente suyo, sino que va directamente ligado al sistema de recirculación de los gases del escape.

Este último se encarga de volver a introducir los gases del escape en las cámaras de combustión cuando el coche está parado o el motor trabaja a bajas revoluciones. Este trabajo es complicado, por lo que es habitual la excesiva acumulación de restos que puede hacer que la válvula EGR no recupere su posición inicial y se quede abierta. De esta manera, la introducción de los gases de escape no sería puntual, sino que sería continua y produciría una combustión incorrecta.

Para intentar evitar el fallo de la válvula EGR, es importante hacer un buen uso de nuestro motor. Esto quiere decir que si hacemos mucha conducción urbana –la principal enemiga de cualquier motor-, es importante que se lo compensemos a nuestro coche con unos cuantos kilómetros en carretera en los que el coche coja aire y pueda trabajar a un mayor número de vueltas.

Turbo

Esta es una de las palabras que nunca querremos que salgan por la boca del mecánico, puesto que las facturas de reparación suelen elevarse más de lo que nos gustaría. Sin embargo, el turbo es un elemento que se acaba desgastando y que antes o después tendremos que acabar cambiando.

Aunque no podamos hacer que el turbo sea eterno, sí que podemos cuidarlo para que su vida útil sea lo más larga posible. La primera maniobra que podemos hacer para cuidarlo es no forzar el motor cuando este no haya alcanzado su temperatura óptima y, una vez que vayamos a parar el coche después de un trayecto, dejar que el turbo repose y no se quede con todo el aceite caliente en su interior.

La ciudad es la gran enemiga de un turbo, por lo que también es importante combinar la conducción urbana con la conducción en carretera para dejar que este funcione a regímenes más desahogados.

Si a nuestro turbo le ha llegado su momento, no nos será difícil darnos cuenta, y es que tendremos pérdidas de potencia en determinados rangos del cuentavueltas, nuestro coche comenzará a consumir más aceite de lo normal e incluso puede llegar a expulsar gases azulados por el tubo de escape.

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