El Audi AI:ME adelanta lo que podría ser el coche urbano del futuro según Audi: compacto, tecnológico, eléctrico, conectado y con conducción autónoma.

A pesar de su aspecto futurista, lo cierto es que el Audi AI:ME que la marca de los cuatro aros presenta en el Salón del Automóvil de Shanghái es un coche muy real. Se trata de un coche pensando para mejorar la movilidad de las grandes ciudades en el futuro. Y para ello, viene cargado de interesantes propuestas.

¿El primer Audi “pequeño” con propulsión eléctrica?

Utilizando la nueva plataforma para coches eléctricos desarrollada junto al grupo Volkswagen, Audi ha diseñado un coche compacto pero muy habitable. El Audi AI:ME mide 4,3 metros de longitud y 1,90 de anchura. La altura es de 1,5 metros, con una distancia entre ejes de 2,77 metros. Es, por lo tanto, tan largo como un Audi A3 Sportback, pero casi 12 cm más ancho, y 8 cm más alto.

Su carrocería, de tipo monovolumen deportivo, no recuerda a ningún modelo actual de producción de Audi. Sí tiene muchos rasgos de los prototipos que la marca ha ido presentando últimamente. Sobre todo, del Audi AIcon, otro de los concepts de la marca que anticipa nuevas tecnologías de movilidad.

Llaman poderosamente la atención las llantas de 23 pulgadas, y el sistema de apertura de puertas, con las traseras en sentido opuesto a las delanteras, dejando una entrada al habitáculo sin pilar central.

El motor eléctrico está situado en la parte trasera, y rinde una potencia de 125 kW (170 CV). La velocidad máxima, la capacidad de aceleración o la agilidad en el paso por curva no son aquí prioridades principales. Tampoco la autonomía que permitiría su batería de 65 kWh de capacidad, ubicadas en el piso del maletero.

En este sentido, en Audi aseguran que para un coche que circulará principalmente en ciudad, a una velocidad de entre 20 y 70 km/h, la autonomía es menos relevante que la capacidad del vehículo para hacer buen uso de él en la ciudad.

Conducción autónoma de nivel 4

Piensa que el Audi AI:ME está concebido como un coche para ser compartido. Una solución de movilidad premium para las grandes ciudades, que estaría disponible para su utilización bajo pedido. Algo que se haría, como no, a través de una plataforma digital específica, con la correspondiente aplicación o con los servicios de la propia app myAudi de la marca.

Los interesados podrían encargar sus coches individualizados y personalizados a medida. E incluso recogerlos ya con sus preferencias personales en cuanto a ajuste de asientos, emisoras de radio, temperatura interior, número de plazas necesarias…

Una vez realizada la reserva, el vehículo se encontraría aparcado en la zona indicada para su recogida. Y tras su utilización, el usuario simplemente lo aparca en cualquier parte y el propio vehículo puede retornar a su base de forma autónoma.

Exacto, el Audi AI:ME está preparado para la conducción autónoma de nivel 4. Esto significa que su conducción sin intervención por parte del conductor se limita a zonas específicas, como pueden ser autopistas o zonas delimitadas preparadas para ello en las ciudades. En estas situaciones, el conductor y los pasajeros pueden aprovechar mejor el tiempo dentro del vehículo, y aprovechar las ventajas que ofrece la conducción autónoma.

Para ello, el Audi AI:ME está especialmente preparado con detalles como el volante y los pedales retráctiles. Los sistemas de comunicación e interacción con el vehículo incluyen seguimiento de la mirada, órdenes vocales y paneles sensibles al tacto situados en los paneles de las puertas y casi invisibles. También se incluyen visores de realidad virtual para convertir los contenidos de infotainment en una experiencia nunca vista hasta ahora en un automóvil.

Iluminación: el coche que se integra con el tráfico

Pionera en sistemas de iluminación aplicada al automóvil, Audi vuelve a dar un giro de 360 grados con el Audi AI:ME. La marca propone una comunicación 360 grados entre el automóvil y el entorno, colocando las luces delanteras y traseras en una posición muy alta, para que resulten visibles en todos los ángulos.

Aquí, los faros LED delanteros, junto a unos proyectores micro matrix, pueden generar símbolos que sean identificables para los peatones, que además pueden proyectarse sobre la carretera o en una pared. El coche puede indicar así a los peatones que les está cediendo el paso. O se puede iluminar el entorno de las puertas para que los ocupantes sepan que pueden salir del vehículo sin problemas.

La revolución llega con la capacidad de interpretar las indicaciones de otros vehículos para amplificarlas. Por ejemplo, el Audi AI:ME puede detectar una señal de peligro de un vehículo que circula delante, y hacer que sea visible para otros usuarios amplificándola a través de sus proyectores LED en la carrocería.

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