El siguiente video muestra un caso de verdadera justicia callejera. El conductor de la furgoneta estuvo varios minutos acosando a la pobre ciclista, finalmente pagó su merecido.

Soltar un piropo en un contexto adecuado puede ser muy positivo, pero cuando te pasas de la ralla y el halago se convierte en un burdo comentario sexista, puedes acabar pagándolo caro. Ese ha sido para el caso del conductor de esta furgoneta. Tras acosar verbalmente a una ciclista mientras esperaba parado en un cruce de la ciudad de Londres, la chica se aproximó al vehículo estacionado y le arrancó el retrovisor con sus propias manos.

Lo cierto es que aunque no podemos celebrar un acto de este tipo por sí solo, el contexto nos muestra un caso de justicia callejera de lo más satisfactorio. Esperemos que el conductor de la furgoneta haya cambiado sus métodos de seducción, de lo contrario acabará quedándose sin coche.

https://www.youtube.com/watch?v=0IbXumE0xrg