ARVAL nos invita a un evento donde el protagonista fueron las emisiones. En conjunto con profesionales del sector, aprendimos mucho al respecto.

ARVAL presta mucha atención a todo lo que rodea a la regulación de las emisiones y se preocupa por el medio ambiente. Hemos tenido la oportunidad de asistir a uno de sus sobresalientes eventos, donde la empresa nos ha enseñado muchos datos interesantes al respecto.

La nueva guía de emisiones de Arval

Como gran empresa de renting, Arval trabaja en sintonía con todo tipo de marcas de coches. Sabe de primera mano, especialmente en lo que respecta al fabricante, lo mucho que puede llegar a afectar la nueva regulación de las emisiones.

Por este motivo, nos presentan una guía donde podemos aprender lo más importante a cerca de este delicado asunto, que pese a no ser muy conocido por el público general, goza de una transcendencia sobresaliente dentro del sector.

La movilidad eléctrica no es tan limpia como creíamos

Es cierto que los coches eléctricos, especialmente en España, tienden a endiosarse por sus múltiples ventajas, especialmente a todas aquellas que respectan al ahorro del dinero o el acceso a cualquier área de la metrópoli.

Sin embargo, pese a que mientras un coche eléctrico realiza sus recorridos sin contaminar, su proceso de producción, es decir, su construcción, es incluso más contaminante que el de sus hermanos de combustión. Todo ello por causas relacionadas con las baterías de litio.

Las emisiones que se producen en el periodo de construcción de un eléctrico suponen el 51% de las totales a lo largo de su vida útil. Por otro lado, mientras cargamos nuestro vehículo, es decir utilizando la energía eléctrica, también se producen muchas emisiones, en concreto, el 49% restante de las mismas.

Producir un coche de gasolina o diésel genera menos CO2 que producir uno eléctrico. Por supuesto la mayoría de emisiones producidas por los combustibles fósiles es cuando estos se queman, es decir, durante los desplazamientos.

En términos de emisiones, al fin de cuentas, el eléctrico sería el que menos emite, ya que a lo largo de su vida útil en los desplazamientos, no libera ningún tipo de emisión. Por su lado los coches diésel general el 17%- 21% de las emisiones dentro del sector, mientras que sus hermanos de gasolina generan entre el 26% y el 30%.

Tenemos que tener en cuenta que se estima que para el año 2050 el 50% de la población mundial vivirá en megametrópolis y el 85% de las emisiones mundiales se producirán también en estos grandes espacios urbanos, por lo que, concienciar a la gente hacia un futuro más sostenible es imperativo. Arval lo sabe, y por eso nos proporciona estos útiles datos.

Una dura normativa para los fabricantes

Las nuevas normativas desde el año 2014 no hacen más que endurecerse, especialmente en Europa, donde los objetivos son más ambiciosos y difíciles de alcanzar. Sin embargo no es de extrañar, ya que es nuestro continente el que lidera en cifra de emisiones liberadas a la atmósfera, y es ella la que debe dar ejemplo.

A Europa le sigue EEUU, Australia y Asia en último lugar, donde los objetivos son más parecidos a los establecidos por las distintas naciones mundiales para Europa a comienzos del año 2014, como se puede, de hecho, observar en las gráficas.

Las multas son la principal razón que genera miedo en los fabricantes, ya que de no cumplirse, las consecuencias podrían ser extremadamente severas. También existen jugosos alicientes que impulsan a las marcas a llegar a números récord, pero de eso hablaremos más adelante.

Respecto a las multas, se penalizará con 95€ por gramo de diferencia con el objetivo de emisiones. Es decir, si se excede el objetivo en 1 gramo tras un año de ventas, y he conseguido vender 1 millón de coches durante este mismo año, mi multa sería de 95€ por cada venta de coche realizada, es decir, un total de 95 millones de euros.

Estos números son aterradores, especialmente cuando nos fijamos en grandes constructor que venden muchos millones de vehículos al año, las sanciones podrían llegar a cifras tan altas, que podrían suponer un gran mayoría de los beneficios netos obtenidos durante el año.

En combinación, si no se alcanzan los objetivos, solo en Europa, las multas durante un único año podrían ascender a los 35 mil millones de euros… Poca broma.

Por supuesto no todo son desventajas, de hecho existen grandes alicientes. Si un constructor consigue vender vehículos que generen menos de 50/g de emisiones, es decir 40 gramos menos respecto al objetivo para el año 2020, la venta del coche contará como dos ventas, es decir, DOBLES BENEFICIOS.

Esto significa generar muchísimo más dinero para las empresas y apostar por un futuro con realmente, muchas menos emisiones. Esta normativa, por supuesto, y como buen «chollo» que es solo estará vigente en el año 2020. Los beneficios o las ventajas de la misma iran disminuyendo gradualmente con cada año que pase hasta llegar a 0.

En definitiva, ARVAL nos ha enseñado el presente y el futuro de las emisiones y a través de su guía la cual puedes obtener haciendo clic aquí, podemos tener más claro, como consumidores, qué les depara a las empresas los próximos años y qué podemos esperar nosotros.