La DGT y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil estudian la manera de ilegalizar que las aplicaciones móviles informen de la ubicación de controles policiales

De nuevo Pere Navarro vuelve a poner a la tecnología entre sus diversos focos de atención. El Director de la Dirección General de Tráfico ya manifestó a principios de año su intención de estudiar la manera de evitar que aplicaciones de teléfonos móviles pudieran informar de la presencia de controles de policía o radares.

Apoyado en diferentes colectivos, desde los propios cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado hasta movimientos ciudadanos al margen del organigrama administrativo, piden una respuesta contundente ante las herramientas digitales que avisan sobre la ubicación de puntos en la carretera donde se procede al control tanto de alcoholemia, drogas o identificación de sospechosos.

Una batalla que viene de lejos

El aviso de controles policiales a través de aplicaciones como Waze o Google Maps es la actualización y digitalización al clásico de dar una ráfaga de luces a los conductores que se encontraran en dirección al mismo.

Con la expansión del uso de los dispositivos móviles y de navegación de GPS capaces de conectarse a internet y enviar y recibir información en tiempo real, el factor sorpresa de estos controles se ha visto reducido y, por ello, no es la primera vez que se busca una solución.


Son los usuarios de estas aplicaciones quienes son los encargados de, bajo el pretexto de compartir información sobre la circulación, dan aviso de estos controles, que sirven tanto para la identificación de conductores que deben ser retirados de la vía o sancionados por conducir bajo los efectos de sustancias prohibidas como otros delincuentes.

Un problema que, ni es nuevo ni es exclusivo de España

Así lo ponen de manifiesto campañas desde otros países europeos. Nuestro vecino, Francia, hace más de dos años puso en circulación el siguiente anuncio para sensibilizar sobre lo que puede provocar dar aviso al resto de conductores de la presencia de un control.

No solo se trata de localizar, identificar y sancionar, si procede, a conductores cuyas actitudes al volante se encuentren alteradas debido al consumo de sustancias prohibidas. Los controles rutinarios y, más aún, los que se llevan a cabo bajo una situación de alerta para la localización de un sospechoso o delincuente concreto, pueden perder su eficacia si estas aplicaciones avisan a quienes se encuentren en situación de búsqueda activa por parte de las diferentes policías.

Por eso, esta doble vertiente plantea la ética, no solo de las aplicaciones, sino de la actitud, en principio, solidaria, para con el resto de conductores que hacen gala los usuarios de estas herramientas cuando comunican la ubicación de un punto de control.

Radares fijos que mas multanRadares fijos y radares móviles, la otra cara de la reclamación

No hay que dejar pasar la otra vertiente de estas aplicaciones que es la de avisar a los conductores de la localización de un control por radar de velocidad, ya sea en un lugar fijo o de un vehículo con el dispositivo instalado.

Entonces es donde los desarrolladores de estas herramientas digitales plantean su aporte a la seguridad vial ya que, dando a conocer los lugares de situación de un radar, cualquiera que sea su naturaleza, se insta a los conductores a reducir la velocidad.

Algo que, como es evidente, reduce la tasa de sanción de los radares, como reduce la recaudación al rebajarse el número de multas por velocidad.