Proteger el coche del sol es muy importante en los meses de verano. Aquí tienes 5 consejos para evitar averías y un desgaste prematuro de tu vehículo.

Proteger el coche del sol en los meses estivales se ha convertido en una obligación para todos los conductores. Las altas temperaturas alcanzadas en la península ibérica entre los meses de junio y septiembre nos obligan a tomar medidas para evitar un desgaste prematuro y reducir la posibilidad de sufrir averías en nuestro vehículo. A continuación os damos 5 consejos para proteger al coche del sol.

1. Vigila la temperatura del motor

 Proteger coche del sol

La temperatura óptima de un motor suele ser de unos 90 grados centígrados. Si el indicador supera considerablemente dicha temperatura sufriremos el riesgo de quemar el motor. Conviene por tanto que vigiles la temperatura del mismo, y en caso de que sea demasiado alta, puedes poner la calefacción del coche a la máxima potencia para liberar calor del motor y ahorrarte una avería muy desagradable.

 2. Protege tu coche del sol al aparcar

Una de las primeras precauciones que debes tomar es buscar aparcamientos a la sombra, especialmente en las horas centrales del día donde el sol pega con más fuerza. En este sentido, es importante que preveas los movimientos del sol: si dejas el coche aparcado en la sombra, pero a los cinco minutos deja de estarlo, poco has conseguido.

Si no tuvieras otra opción que dejar el coche al sol, hay dos medidas que puedes tomar para proteger tu coche:

  • Coloca un parasol en el parabrisas delantero: con esto evitarás el desgaste prematuro de los materiales del interior y un funcionamiento del aire acondicionado más instantáneo y eficiente al arrancar el coche.
  • Utiliza protectores para el volante y la caja de cambios: con esto te ahorrarás las desagradables “quemadura de tercer grado” que sufres al tocar estos componentes tras dejar el coche cinco horas al sol.

 3. Revisa la presión de tus neumáticos

Proteger coche sol

Los neumáticos alcanzan una mayor temperatura en verano. Si llevamos las ruedas deshinchadas, la banda de rodadura se calentará aún más, puesto que la superficie de contacto con el suelo es mayor, ocasionando un desgaste prematuro en tus neumáticos. La vida útil de un neumático puede llegar a acortarse un 15 % en estas condiciones. Por este motivo, recomendamos que antes de coger el coche en verano compruebes la presión de los neumáticos. Con esto reducirás además el riesgo de sufrir un pinchazo, un avería que sucede con mayor frecuencia en los meses de verano a causa de las altas temperaturas del asfalto.

4. Limpia el coche y protégelo de los rayos del sol

Proteger coche sol

Lavar el coche de forma regular en verano contribuye a un buen cuidado de la carrocería. Si además quieres proteger la pintura del coche frente a los rayos de sol puedes aplicar una cera especial que absorbe los rayos ultravioleta. En el interior del coche también se puede utilizar una tratado especial para proteger las zonas de cuero y vinilo del sol.

5. Cuida los frenos

 coche averías

El sistema de frenado de un coche trabaja a altas temperaturas debido al roce ocasionado entre las pastillas y los discos. Si a esto le unimos el calor de los meses estivales y la consiguiente dificultad para refrigerar los mismos, nos podemos encontrar con uno de los mayor enemigos de los frenos, el sobrecalentamiento. Este fenómeno puede provocar una falta de efectividad en los frenos (frenadas más largas), una disminución en la vida útil del líquido de frenos e incluso puede llegar a provocar una deformación en los discos. Para mitigar los efectos del sobrecalentamiento, podemos utilizar marchas cortas en las bajadas prolongadas para reducir el uso de los frenos, y por supuesto, evitar a toda costa la práctica de una conducción agresiva.

BONUS: La crema solar es para la piel, no para el coche

La crema solar es necesaria para proteger nuestra piel del sol, pero tiene una repercusión muy negativa sobre las superficies de un coche. La crema puede dejar manchas blancas en la carrocería del coche o los plásticos del salpicadero que pueden resultar muy difíciles de quitar.