12 alumnos del colegio San Patricio de Madrid hicieron frente a un proyecto muy especial: convertir un Seat 600 de gasolina en un coche eléctrico.

El Seat 600 es uno de esos coches que han escrito la historia de un país, más concretamente del nuestro. El pequeño modelo de Seat se convirtió en el coche del pueblo, ese  primer coche de las familias que permitió irse de vacaciones a todos juntos y fue un símbolo de cambio y libertad.

El modelo más popular de la historia de la automoción española tenía un tamaño apenas medio metro más largo de lo que es un Smart Fortwo actual. Además, tenía montado en posición trasera un pequeño motor de 633 centímetros cúbicos con la que se extraía una potencia de 21,5 caballos para un conjunto que pesaba 635 kilos. Con estos datos, la velocidad máxima del Seat 600 era de alrededor de 100 km/h.

Por lo tanto, ahora que es verano y estás dando vueltas a la cabeza sobre cómo meter todo el equipaje en tu SUV, imagina lo que era antes meter a cinco personas (a veces incluso más) en un Seat 600 y su equipaje. Parece algo completamente imposible, pero se hacía. Además, si la velocidad máxima era de 100 km/h en condiciones normales, imaginaos cómo sería cuando el coche iba cargado hasta arriba. Vamos, que un viaje Madrid-Valencia se podía acercar peligrosamente a las 10 horas.

150 horas para construir el Seat 600 eléctrico

Sin embargo, este mito sobre ruedas ha vuelto a ser objeto de actualidad. Un grupo de estudiantes del colegio San Patricio han tardado 150 horas en convertir al Seat 600 en un coche eléctrico.

Todo empezó como un proyecto de la asignatura de Tecnología Industrial para 12 estudiantes. Su profesor, Manuel Amor, les propuso un reto: transformar en eléctrico un coche histórico, al estilo del Ford Mustang eléctrico de 475 caballos, pero con un presupuesto mucho menor. Por ello, necesitaban un coche que fuera pequeño y que no pesara demasiado, por lo tanto, qué mejor opción que un Seat 600. “El 600 era perfecto porque al pesar poco se necesita menos batería y un motor más pequeño”, afirmó el profesor.

Los alumnos han tenido que trabajar muy duro y echarle imaginación para ir acoplando todas las piezas del motor. El problema es que muchas de ellas han sido creadas desde cero para conseguir convertirlo en un coche eléctrico. Además, “gracias a la reutilización, la reparación y el reciclaje de piezas y materiales, el proyecto es un ejemplo de economía circular”.

Como pasa en cualquier desarrollo de un coche nuevo, surgen todo tipo de problemas y, por supuesto los 12 alumnos del colegio San Patricio han tenido que saber solucionarlos. El profesor, jefe del proyecto, contaba: “Cuando teníamos que entregar el coche, empezó a salir humo. Pensamos que ya estaba todo perdido. Por suerte, decidimos no tirar la toalla. En ese momento revisamos las conexiones, vimos lo que estaba mal y sustituimos el fusible que se había quemado”.

Después de todo, este Seat 600 eléctrico se ha convertido en el protagonista del colegio. Lo que más sorprendió a los chavales de 18 años es que una familia pudiera viajar allí dentro. Este proyecto ha gustado mucho a los abuelos de los alumnos, puesto que “han visto un coche de su época revivido con la última tecnología”.